Hace referencia al terremoto de Cartago de 1910. Incompleto.
Sermones
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Textos manuscritos del periodo 1878 a 1883, con sermones para distintas celebraciones (todos los santos, todas las ánimas, Miércoles de Ceniza, la Inmaculada Concepción) o sobre distintos temas (la pureza, la eucaristía, la perseverancia final, la Virgen de la Soledad). Incluye unas "palabras dirigidas al público en la distribución solemne del premios" (Cartago, 1882).
Contiene borradores de sermones de Monseñor Bernardo Augusto Thiel, escritos de su puño y letra, con correcciones y anotaciones del propio Thiel, especialmente sobre distintas advocaciones de María y otros temas marianos (la natividad y la maternidad de María), así como sobre algunos santos y sobre la devoción del Rosario (folios 169-186). Son sermones pronunciados por Thiel en distintas ocasiones desde su llegada a Costa Rica en 1878 y a lo largo de su episcopado, incluyendo el periodo de su exilio en Panamá. Los sermones están encuadernados sin seguir ningún orden cronológico y solo muy parcialmente temático. Por su volumen cabe destacar los sermones dedicados a San José (fs. 50-84) y a la Inmaculada Concepción de la Virgen María (fs. 93-120), así como el sermón pronunciado en Cartago en 1898 sobre la Virgen de los Ángeles como patrona de esa ciudad (fs. 85-92).
Contiene borradores de sermones de Monseñor Bernardo Augusto Thiel, escritos de su puño y letra, con correcciones y anotaciones del propio Thiel, especialmente sobre distintas advocaciones de María y otros temas marianos (la natividad y la maternidad de María), así como sobre algunos santos y sobre la devoción del Rosario (folios 169-186).
Son sermones pronunciados por Thiel en distintas ocasiones desde su llegada a Costa Rica en 1878 y a lo largo de su episcopado, incluyendo el periodo de su exilio en Panamá.
Los sermones están encuadernados sin seguir ningún orden cronológico y solo muy parcialmente temático.
Por su volumen cabe destacar los sermones dedicados a San José (fs. 50-84) y a la Inmaculada Concepción de la Virgen María (fs. 93-120), así como el sermón pronunciado en Cartago en 1898 sobre la Virgen de los Ángeles como patrona de esa ciudad (fs. 85-92).