Registros de los documentos pontificios recibidos por la Arquidiócesis de San José.
Documentos oficiales enviados por los organismos vaticanos y correspondencia intercambiada con los mismos.
Todos los obispos deben presentar al Papa cada 5 años una relación sobre el estado de su diócesis, de acuerdo al modelo dado por la Santa Sede. El año del informe, los obispos deben viajar a Roma para venerar los sepulcros de San Pedro y San Pablo y presentarse ante el Romano Pontífice (visita ad limina). No obstante, los obispos de fuera de Europa están autorizados para hacer la visita ad limina cada segundo quinquenio, es decir, cada 10 años (Códigos de Derecho Canónico de 1917, cánones 340 y 341, y de 1983, cánones 399 y 400).
En el archivo conservamos:
- Relaciones presentadas por Monseñor Castro, I arzobispo de San José, entre 1923 y 1938, en una carpeta que contiene: Copia de la que parece la primera relación; borrador con datos de 1924; borrador manuscrito de la segunda relación (1929); copia del III borrador (1933, con nota manuscrita de Sanabria de 1945); Carta de la Sagrada Congregación Consistorial (1935); circular de la nunciatura apostólica e informe subsecuente (1938). El folder lleva la siguiente nota: "Archivado 25-7-1945".
- Relación quinquenal presentada por Mons. Víctor Sanabria Martínez, II arzobispo de San José, en 1945. No se conserva el informe en sí, si no tan solo la correspondencia cruzada entre el arzobispo y Mons. Antonio Taffi, encargado de Negocios de la Santa Sede, las copias de los oficios de remisión a las congregaciones de la Santa Sede y la copia del arancel de derechos de la secretaría arzobispal como anexo de la relación.
- Relaciones quinquenales presentadas por Mons. Román Arrieta Villalobos, correspondientes a los periodos 1984-1988, 1989-1993 y 1994-2000.
- Relación quinquenal 2001-2005, presentada por Mons. Hugo Barrantes Ureña, VI arzobispo de San José, en 2007.
Los Libros de Acuerdos contienen las resoluciones tomadas por los obispos y arzobispos de San José en el gobierno de su diócesis (nombramientos, erección de parroquias, juntas edificadoras…). Es por tanto una serie documental que registra el desarrollo institucional de la Arquidiócesis de San José desde sus inicios hasta la actualidad. En consecuencia, tiene un indudable interés histórico, tanto a nivel local, por contener los hitos principales de cada Parroquia, como a nivel de la Arquidiócesis e incluso nacional, dado que entre los años 1850 y 1921 la Diócesis de San José abarcó todo el país y por tanto en los libros de acuerdos correspondientes a esos años se contienen decretos relativos a parroquias y sacerdotes de cualquier lugar de Costa Rica.
El libro número 1 no contiene acuerdos, sino anotaciones de entrega de documentos relativos a asuntos tramitados en la Curia diocesana. Por tanto, la serie de libros de acuerdos propiamente dicha comienza en el libro número 2 (1868-1873), que se corresponde con los últimos años del episcopado de Mons. Anselmo Llorente y Lafuente, I Obispo de Costa Rica (1851-1871), y los primeros años del presbítero Domingo Rivas Salvatierra como Vicario Capitular Sede Vacante (1871-1877).
Las circulares contienen instrucciones o informaciones de interés que el Obispo y sus colaboradores dirigen al clero, a los laicos o a ambos. Dentro de esta serie de circulares del gobierno diocesano se han incluido los documentos denominados “edictos” y “cartas circulares”, por la identidad de su contenido. En conjunto, estas circulares abarcan un amplio periodo, desde el siglo XVIII (la primera data de 1739), cuando Costa Rica pertenecía a la Diócesis de León (Nicaragua), hasta tiempos recientes.
La visita pastoral del Obispo a su Diócesis es una obligación de éste, regulada en los códigos de Derecho Canónico de 1917 (numerales 343 al 346) y de 1983 (numerales 396 al 398). Este último código, actualmente vigente, prescribe que “el Obispo tiene la obligación de visitar la diócesis cada año total o parcialmente de modo que al menos cada cinco años visite la diócesis entera”, personalmente o por medio de un delegado (numeral 396.1). La misma regulación se encuentra en el código de 1917, señalándose en éste los fines generales de la visita del obispo a su diócesis, como “conservar la doctrina sana y ortodoxa, mantener las buenas costumbres…” (numeral 343.1).
Lo acontecido en el desarrollo de la visita queda registrado en los libros de visitas pastorales, que por tanto dan valiosas informaciones para el investigador sobre las iglesias y poblaciones visitadas desde mediados del siglo XIX (visitas de Mons. Llorente, I Obispo de San José) hasta la actualidad.
Registros llevados en la Curia diocesana de las licencias ministeriales concedidas a los sacerdotes.