Alfredo Hidalgo nació en 1884 en Capellades (Cartago). Fue ordenado sacerdote en 1908. Fue deán del Cabildo de la Catedral de San José y Vicario General de los tres primeros arzobispos de San José (Rafael Otón Castro, Víctor Sanabria y Rubén Odio), así como Vicario Capitular de la Arquidiócesis en dos ocasiones: Del 14 de diciembre de 1939 al 28 de abril de 1940 (por muerte de Mons. Castro) y del 8 de junio al 12 de diciembre de 1952 (a raiz del fallecimiento de Mons. Sanabria).
Falleció el 25 de agosto de 1955.
El sacerdote Walter Enrique Howell Castro nació en San José el 24 de abril de 1947, hijo de Virgilio Howell Rivera y de Bernardita Castro Quesada, y falleció en San Pablo de Heredia el 10 de marzo de 2012.
Ingresó al seminario el 4 de marzo de 1968 y fue ordenado sacerdote el 7 de diciembre de 1974. Realizó el diaconado en la Parroquia de Desamparados entre enero y noviembre de 1974. Una vez ordenado sacerdote, fue nombrado capellán del Hospital San Juan de Dios, del 1 de enero al 31 de diciembre de 1975. Posteriormente fue coadjutor de la Parroquia de Santa Ana (de enero a agosto de 1976) y de la Parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles de Heredia (de agosto de 1976 a diciembre de 1977). Ha sido párroco de Tierra Blanca de Cartago (desde enero de 1978 hasta febrero de 1983) y de San Miguel de Escazú (a partir de febrero de 1983), parroquias en las que desarrolló el proyecto de solicitar el diezmo a los feligreses para ayudar a los más necesitados, efectuando con estos ingresos una amplia obra social. El 22 de diciembre del año 2000 fue nombrado Párroco de Barva de Heredia.
El presbítero Walter Howell destacó también como un gran coleccionista de todo tipo de antigüedades.
Inés Antonia de Jesús Aguilar Cueto nació el 1 de mayo de 1830, hija de Manuel Aguilar Chacón e Inés Cueto y García de la Llana.
Su padre fue Jefe de Estado de 1837 a 1838, año en el que fue desterrado y separado de su familia, hasta su regreso, en 1843.
En 1847 Inés contrae matrimonio con un joven comerciante: Juan Rafael Mora Porras, quien para entonces ya inicia su carrera política y en 1849 asume la Presidencia de la República, convirtiendose Inés en Primera Dama de Costa Rica, a sus diecinueve años.
Mora es reelecto en 1853 y para 1856 sale junto al ejército costarricense a repeler a los filibusteros, comandados por William Walker. Bajo estas circunstancias, Inés permanece en San José, donde, en conjunto con varias allegadas se organiza para la recolección de víveres destinados a la atención de los heridos que regresaban del conflicto armado, siendo esta la primera vez en la que una Primera Dama participa en una actuación pública distinta a lo estrictamente protocolario.
Con la popularidad que le generó el triunfo en la Campaña de 1856-1857, Mora es reelecto para el período 1859-1865, pero poco después de asumir, un levantamiento armado le obliga a exiliarse en El Salvador, reuniéndose con Inés y sus hijos en un breve regreso a Puntarenas, al año siguiente.
En El Salvador, Mora planea retomar el poder, en compañía de un grupo de partidarios y allegados, sin embargo, este intento fracasa y es fusilado a su llegada a Costa Rica.
Aguilar y Mora tuvieron siete hijos: Vicenta Elena Mercedes de Jesús, María Teresa de Jesús, Juan Alberto de Jesús, Inés Amelia, Juan de Dios, Manuel José Camilo y Juana Rafaela, esta última nace poco después del fusilamiento de su padre y el mismo día que fallece su tío: José Joaquín Mora Porras.
En 1861, Inés vuelve a Costa Rica junto a su familia y empieza a involucrarse en numerosas obras de acción social: fue una de las organizadoras del Asilo de Huérfanos de San José, Participó en la junta auxiliadora de los trabajos de reedificación de la Catedral (1872) y se unió a la Sociedad de Señoras de San Vicente de Paúl, fundada por el presbítero Carlos María Ulloa (1878).
Sus últimos años los transcurrió tranquilamente en San José, donde falleció el 20 de noviembre de 1895, a los sesenta y cinco años.